Prótesis Ocular Total
Cada prótesis empieza de cero. Personalizada al 100 % para conseguir la mayor adaptabilidad, movimiento y naturalidad posibles.
El arte de construir una mirada
En Rubio & Quiroga cada prótesis ocular nace desde cero. No existe una talla única ni un molde estándar: el proceso comienza con una toma de medidas completamente personalizada de la cavidad de cada paciente, garantizando así el mejor ajuste anatómico posible.
Nuestro método combina dos mundos que se complementan: el saber artesanal heredado de generaciones —la habilidad manual, el ojo entrenado, el pincel— y las técnicas más avanzadas disponibles en el sector, como la impresión 3D del iris y la pupila — digitalizados para capturar color, matiz y tamaño con exactitud. El resultado es una prótesis que imita con fidelidad la naturaleza del ojo adyacente: su color, sus matices, su brillo y hasta las venillas de la esclerótica.
Todo este trabajo queda encapsulado en PMMA (polimetilmetacrilato) de alta calidad, un material biocompatible que garantiza la durabilidad y la preservación de la prótesis a lo largo de los años, sin perder su aspecto natural.
De la medida a la mirada
Toma de medidas a mano
Tomamos el molde de la cavidad ocular de cada paciente de forma completamente manual, con una técnica específica diseñada para maximizar el movimiento de la prótesis. Un ajuste perfecto desde el primer momento es la base de todo.
Iris digital e impreso en 3D
El iris y la pupila se digitalizan: capturamos su color, sus matices y su tamaño exacto, y se imprimen en 3D para reproducir con una fidelidad imposible de lograr a mano el aspecto del ojo natural.
Caracterización artesanal a mano
venillas y matices se pintan y se trabajan a mano, uno a uno, para conseguir que la prótesis sea un reflejo fiel del ojo natural del paciente.
Encapsulado en PMMA de alta calidad
El trabajo final queda sellado en PMMA biocompatible, que protege la prótesis y mantiene su aspecto durante años.
Prótesis Pediátrica
El proceso es el mismo en esencia, pero adaptado a las necesidades específicas de los más pequeños. El ojo de un niño sigue creciendo, por lo que las prótesis pediátricas requieren revisiones y ajustes periódicos que acompañen ese crecimiento sin perder comodidad ni naturalidad.
Acompañamos a los niños y a sus familias durante todo el proceso, explicando cada paso con calma y coordinando el seguimiento con el oftalmólogo de referencia para que la adaptación sea lo más sencilla posible.
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